La content curation está de moda, y eso podría ser bueno (II)

cc

En el primer post de esta miniserie, comentaba que la moda por la content curation (CC) podía ser una buena oportunidad para reflexionar sobre las fases de evaluación y sensemaking. Claro que siempre podemos objetar que para qué molestarnos: ¿no es la CC una técnica de marketing y, por tanto, un problema de marketing? La respuesta es que claro que no.

Aunque la CC se haya popularizado a través del marketing, es una actividad que todos practicamos en mayor o menor medida, así que interesarnos por las diferentes fases puede tener efectos globales interesantes. Para entenderlo, voy a tomar prestado otro concepto del libro de Clay Shirky Excedente cognitivo.

En esta obra, Shirky se preocupa por la cuestión de la manera en que, gracias a las nuevas tecnologías, se puede fomentar el trabajo colectivo para crear proyectos novedosos. Shirky nos habla de una escala que marcaría el valor de la colaboración.

El primer lugar de esa escala lo ocupa el valor personal, que es aquel que es producto del intercambio entre individuos descoordinados (como cuando se comparten fotos en una red social como Flickr). A continuación encontraríamos el valor comunitario, que se genera cuando un grupo de individuos conversan o colaboran entre sí. Parecido a éste es el valor público, en el que la participación está abierta a cualquier individuo. Finalmente, tenemos el valor cívico, en el que el objetivo de la colaboración es mejorar la sociedad en algún aspecto.

Aunque Shirky aplica estos valores a la manera en que los individuos colaboran en proyectos, creo que también podemos aplicarlos a la manera en que compartimos contenidos y, cómo no, a las motivaciones que nos impulsan a curar contenidos. Pensemos en lo que dice Shirky sobre el valor personal:

Este “intercambio congelado” crea un gran valor potencial. Enormes bases de datos de imágenes, textos, vídeos y demás incluyen cantidad de artículos que nunca se han visto o leído, pero cuesta poco mantenerlos disponibles, y pueden ser útiles para una persona al cabo de los años. (p. 192)

Y no sólo para una persona, añadiría yo, sino para un número potencial indeterminado de personas. Sólo hace falta encontrar esos contenidos y ponerlos a disposición de otros. Sólo hace falta “curarlos”.

A priori, los valores que comenta Shirky son necesarios y respetables, pero no cabe duda de que todos nos beneficiamos más del valor cívico. En lo que a curar contenidos se refiere, no hay duda de que, a priori, todos los contenidos curados pueden ser respetables, pero también se cumple que todos nos beneficiamos más de aquellas cuestiones que poseen un valor cívico (aunque cuáles sean exactamente esas cuestiones puede ser un tema de discusión).

Y aquí es donde conecta la idea de Foray de que una condición para aprovechar el conocimiento es su claridad: curar contenidos con un valor cívico, y hacerlo con claridad, aumenta potencialmente el valor de la actividad para más personas si cabe.

Soy consciente de que todo esto es muy especulativo. Además, no estoy tan loco como para creer que la CC va a salvar al mundo de sus males. Nunca me han gustado los discursos triunfalistas sobre las nuevas tecnologías. Pero ésa no es la cuestión. Lo importante es que con que una fracción mínima de las personas que desinteresadamente curan contenidos reflexionen sobre sus prácticas, sobre lo que comparten y sobre la manera de hacerlo mejor, ya habremos ganado algo con la moda de la CC. Algo que, por cierto, no sería poco.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s